COORDENADAS HACIA LA VERDAD

¿Es la manipulación de las sociedades secretas sólo una ilusión? ¿Hasta qué punto las teorías sobre conspiraciones son irreales? ¿Puede alguien tener el suficiente poder para manipularnos?

¿Por qué es importante saber esto? Porque todo aquello que ayude a comprender lo que sucede en la sociedad actual, lo que nos puede pasar en el futuro como especie y que nos oriente sobre lo que podemos hacer hoy para solucionarlo debe ser bienvenido por todos aquellos que tienen la necesidad de conocer el funcionamiento real de este mundo. Nuestro objetivo será entonces el mismo que el de la ciencia y que es la búsqueda de la verdad.

Primeramente debemos mantener la mente abierta y tratar de asimilar la posibilidad de que esto sea cierto porque si pensamos de entrada que esto es imposible, nuestra mente nos lo concederá y cualquier información que encontremos será descalificada de antemano.

“La única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de dichos límites, en lo imposible”.
Segunda Ley de Clarke (Arthur C. Clarke)

“Si quieres anular la sensación que alguien tiene de lo que es realmente posible todo lo que tienes que hacer, principalmente, es suprimir la información que recibe sobre lo que es posible. La diferencia entre la verdad y la mentira es el nivel de información que se tiene.”
David Icke

A continuación tenemos que tener un punto de partida y éste es estar preparados para negar lo que sabemos en base a la nueva información que encontremos. Me refiero a que no podemos seguir dando por hecho las “verdades” oficiales con las que hemos vivido, que nos son repetidas hasta el cansancio y que son aceptadas por la sociedad. Además debemos cuidarnos también de aquellos “conocimientos” que nos son enseñados en las escuelas y que de manera similar aceptamos sin cuestionar.

“La verdad no es algo en lo que crees, es algo que simplemente es y tu relación con ella es una decisión propia.”
David Icke

“Si una persona se levanta para decir algo no significa que eso no pueda ser verdad y no por el mero hecho de que todo el mundo esté diciendo lo mismo tampoco eso significa que sea verdad.”
David Icke

“El pertenecer a una escuela (de pensamiento) necesariamente implica abrazar sus prejuicios y sus opiniones preconcebidas.”
Gustave Le Bon

Debemos convertirnos en investigadores y contar con la honestidad intelectual suficiente para reconocer que hemos estado en el error si es que los nuevos datos encontrados chocan con nuestra versión conocida, aceptada y asimilada de un determinado fenómeno. Debemos desechar los dogmas y reconocer que la verdad es algo que puede cambiar dependiendo de la información que se tenga. Parece fácil pero en la práctica es muy difícil y a veces doloroso, porque ver como el conocimiento que nos ha acompañado desde nuestra infancia se desmorona ante nuestros ojos no es nada agradable. Es, lo que diría Peter Joseph “el comenzar a salir de nuestra caja de adoctrinamiento”. La receta para comenzar a tener certidumbre es tener en cuenta lo siguiente:

“Lee todo, escucha a todos, no creas en nada a menos que puedas probarlo con tu propia investigación”
William Cooper

“Los eventos memorables de la Historia son los efectos visibles de los invisibles cambios en el pensamiento humano. La razón por la cual estos eventos son tan raros es que no hay nada tan estable en una raza como el fundamento hereditario de sus pensamientos.”
Gustave Le Bon

A continuación debemos de saber reconocer el nivel de certeza de la información que encontremos principalmente en Internet, es decir, saber cuándo estamos ante la presencia de un bulo o noticia falsa, que intenta hacernos creer que algo falso es real. La mayoría de los bulos son anónimos, no citan fuentes (ya que no cuentan con ellas), no tienen firma ni fecha de publicación pero si tienen un gancho para llamar la atención, usan un lenguaje neutro o impersonal y solicitan su reenvío casi con vehemencia.

Efectivamente la búsqueda del conocimiento o de la verdad no es para gente simple, se requiere esfuerzo, dedicación y una gran pasión por saber cada vez más. Como guía para nuestros razonamientos reproduzco el siguiente texto de Luis Ángel Ríos Perea:

“En la búsqueda del conocimiento debemos preguntarnos ¿cómo llegaremos a saber lo que no sabemos? ¿Cómo podemos saber qué es lo que queremos saber? ¿Qué buscamos preguntando? ¿De dónde pueden proceder las respuestas válidas? ¿Cómo hemos obtenido el conocimiento? ¿Hasta qué punto estamos seguros de él? ¿Cómo podemos ampliarlo, depurarlo o mejorarlo? Sabemos las cosas porque otros nos las han dicho, las hemos estudiado y por experiencia propia. Pero ¿hasta qué punto estamos seguros de lo que sabemos? ¿Quién nos puede asegurar que lo que damos por cierto, no será descartado después? Lo que hoy nos resulta verosímil o aun probable siempre puede estar sujeto a revisión. Por eso es importante tener criterios de verdad y razonar profundamente, si queremos fundar nuestros conocimientos. Todas nuestras fuentes de conocimiento han de pasar por el discernimiento crítico y riguroso de la razón, que verifica, organiza y busca coherencia en lo que sabemos, así sea provisionalmente.”

Por qué tiene esto que ser así, pues por una sencilla razón, porque el trabajo de investigación tiene que lidiar también con el hecho de que el hombre miente, por una razón u otra. ¿Quién nos puede asegurar que lo que vemos es el resultado de los eventos tal y como nos los contaron y no son efectos de causas completamente distintas? Exactamente por eso debemos poner en marcha nuestra mente, para poder discernir entre lo verdadero y lo falso. Reproduzco un extracto del trabajo de Zizek Slavoj “Bienvenidos al Desierto de lo real”

“…no tenemos que confundir la realidad con la ficción: deberíamos ser capaces de distinguir, en lo que experimentamos como ficción, el núcleo duro de lo Real que sólo somos capaces de soportar si lo convertimos en ficción. En resumen, deberíamos distinguir qué parte de la realidad es “transfuncionalizada”, a través de la fantasía de forma que, aunque es parte de la realidad, es percibida como una ficción. Mucho más difícil que denunciar/desenmascarar (lo que parece) la realidad como una ficción es reconocer la parte de ficción en la realidad “real”, (Esto, por supuesto, nos lleva de vuelta a la vieja idea lacaniana según la cual, mientras que los animales pueden engañar presentando lo falso como verdadero, sólo los hombres – seres que habitan el espacio simbólico – pueden engañar presentando lo verdadero como falso).”

Así es, no tenemos ninguna razón en especial ni tampoco fundamento alguno para confiar en lo que se nos dice. El espectro de mentiras que he descubierto siguiendo esta mecánica es asombrosamente grande.

A finales del siglo XIX Gustav Le Bon escribió su libro “Psicología de las masas” y en el describe el inmenso esfuerzo que se requiere para llegar a conocer la verdad en los hechos sociales.

“La complejidad de los hechos sociales es tal que resulta imposible aprehenderlos en su totalidad y prever los efectos de su influencia recíproca. Parece ser, también, que detrás de los hechos visibles se esconden a veces miles de causas invisibles. Los fenómenos sociales visibles parecen ser el resultado de una inmensa tarea inconsciente que, por regla general, se halla más allá de nuestro análisis. Los fenómenos perceptibles pueden ser comparados con las olas que, sobre la superficie del océano, constituyen la expresión de disturbios profundos acerca de los cuales nada sabemos.

Si deseamos, pues, permanecer dentro de los estrechos pero seguros límites dentro de los cuales la ciencia puede adquirir conocimientos y no deambular por el dominio de la vaga conjetura y las vanas hipótesis, todo lo que debemos hacer es simplemente tomar nota de los fenómenos tal como éstos nos son accesibles y limitarnos a su consideración. Toda conclusión extraída de nuestra observación es, por regla general, prematura; porque detrás de los fenómenos que vemos con claridad hay otros fenómenos que vemos en forma confusa y, quizás, detrás de estos últimos hay aún otros que no vemos en absoluto.”

Ahora bien, el objetivo de todo esto es que el conocimiento adquirido debe tener una aplicación práctica, no ser sólo datos estériles. Pero, ¿qué aplicación práctica? La respuesta a esta pregunta recurrente se torna casi urgente y es: la liberación y el mejoramiento de la humanidad y la conservación de los recursos naturales de este planeta para el disfrute de las generaciones futuras.

Muy bien, pero ¿cómo? ¿Qué es lo que tenemos que hacer? Bueno, para aquellos que piensan en revoluciones instantáneas veamos que dice al respecto Gustav Le Bon:

“La razón es que una atenta observación de los hechos históricos me ha demostrado invariablemente que en los organismos sociales, al ser éstos en todo sentido tan complicados como los demás seres, no es sabio utilizar nuestro poder para forzarlos a padecer transformaciones repentinas y extensas. La naturaleza recurre, de tiempo en tiempo, a medidas radicales; pero nunca siguiendo nuestras modas, lo cual explica por qué nada es más fatal para un pueblo que la manía por las grandes reformas, por más excelente que estas reformas puedan parecer en teoría. Serían útiles solamente si fuese posible cambiar instantáneamente el genio de las naciones. Este poder, sin embargo, sólo lo posee el tiempo. Los hombres se gobiernan por ideas, sentimientos y costumbres – elementos que constituyen nuestra esencia. Las instituciones y las leyes son la manifestación visible de nuestro carácter; la expresión de sus necesidades. Al ser su consecuencia, las leyes y las instituciones no pueden cambiar este carácter.”

Las masas son inconscientes y están gobernadas por el instinto y por esa razón el cambio debe ser paulatino e individual y lo podríamos llamar “el despertar de la conciencia” del hombre. Lo primero que tenemos que hacer es dejar de ser repetidores de mentiras, dejar de construir nuestra propia prisión en favor de unos cuantos y modificar las maneras de hacer las cosas ya que evidentemente no funcionan y que están llevando a este planeta y a todos sus habitantes al abismo. A continuación veamos algunas frases de Albert Einstein:

“Hay dos cosas son infinitas: el universo y la estupidez humana; y de la primera no estoy seguro.”

“Locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes.”

Lo que está en juego no es poca cosa. Es simple y sencillamente el mantenimiento de lo que pueden ser las dos cosas más increíbles del Universo, que no tienen explicación científica y que sólo se han verificado en este planeta y que son: la vida, en múltiples formas y el cerebro humano. La humanidad puede tener un futuro brillante, o no tener ninguno.

La decisión es tuya.

“Al que no posee el don de maravillarse ni de entusiasmarse más le valdría estar muerto, porque sus ojos están cerrados.”

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